Cuando nace el cine, todas las posibilidades artísticas y estéticas están por explorar. Cualquier invento es algo nuevo, cualquier plano es una innovación… Pero no todos se atrevieron a ello.

Segundo de Chomón, en una España en no muy buena situación económica, se atrevió a innovar, inventar y sobre todo invertir en una actividad que no tenía un claro futuro, el cine.

A lo largo de su carrera, como explicamos en la exposición que hicimos sobre su vida y obra, inventó diferentes mecanismos para grabar, colorear, e ilusionar al espectador. Después de una vida dedicada al cine, una de sus aportaciones más importantes y más espectaculares, aunque también una de las más complicadas para la exhibición, fue su trabajo como director de efectos especiales en la película de Abel Gance, Napoleón.

En Napoleón, a parte de el uso de cámara al hombro, o de las magníficas escenas de guerra, lo más impresionante que hizo fue la utilización de la triple pantalla.

Esta técnica consistía en grabar con tres cámaras diferentes, cuyas películas se proyectarían a su vez en tres pantallas diferentes, pero contiguas. Esta triple pantalla se utilizó con dos funciones principalmente. La primera para conseguir imágenes panorámicas de las escenas, mucho más grandes de las panorámicas que se obtenían en ese momento.

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Y la segunda funcionalidad para proyectar tres escenas al mismo tiempo.

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Aunque nunca se llegó a desarrollar esta técnica en el cine no digital, es la base de una técnica muy utilizada hoy en día como es la pantalla partida, donde podemos ver diferentes escenas al mismo tiempo en pantalla. 

Cristina Rodríguez Díaz