Supongo que mientras Johannes Vermeer pintaba el óleo de La joven de la perla, en ningún momento imaginó que más de 300 años después se podrían grabar imágenes en movimiento y alguien, llamado “director de cine” haría una “película” de ese momento de su vida.

El arte ha ido evolucionando a lo largo de su historia, desde el Toro de Altamira hasta Jackson Pollock han pasado miles de años, y un nuevo factor se ha introducido en lo que podemos llamar arte, se trata de los media.

Toro de Altamira

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Cuadro de Jackson Pollock

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Los media se han introducido en el arte para bien y para mal. Por un lado han facilitado la expansión de la cultura de masas, perjudicando así el exclusivismo del arte como se conocía en los siglos pasado. Por otro lado, el arte multimedia ha permitido nuevas formas de expresión que ultrapasan todo lo imaginable hace 200 años.

La posibilidad de crear ya no se incluye solo dentro de la pintura, la escultura o la escritura. Hoy en día, la edición digital, la introducción del sonido, los efectos especiales… todo ello han producido nuevas formas de arte.

Con la posibilidad de captar imágenes en movimiento surge el video-arte. Además, los movimientos artísticos del siglo XX se han visto atraídos por “la gran pantalla” también, un ejemplo puede ser la película surrealista Un perro andaluz realizada por Luis Buñuel y Salvador Dalí.

Imagen de Un perro andaluz

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Pero no solo los movimientos artísticos se han dedicado a crear. Con el nacimiento de la industria del cine, esta ha dado forma a películas que se pueden considerar verdaderas obras de arte como podrían ser Casino o L’amant.

Ya en el siglo XXI el arte y los media son esencialmente inseparables.

Cristina Rodríguez Díaz