La relación entre la imagen y el sonido viene de siglos atrás, desde el trovador que canta y baila para el rey, la ópera donde la música se combinaba con la actuación hasta el cine, que incluso en su época muda tiene la necesidad de un acompañamiento musical.

En el campo del cine, una vez que llegue el sonido se experimentará con él, música, diálogos, sonido des-sincronizado, hasta llegar al mensaje multimedia que recibimos hoy en día.

Como hemos visto durante las clases, el sonido nos ayuda a situarnos entre la imagen y nuestro cuerpo, crea un mundo a nuestro rededor que nos envuelve en la imagen.

Observando los videos de la publicidad de Bravia, encontramos una diferencia obvia: en uno de los videos solo se utiliza sonido intradiegético, lo que quiere decir que el sonido ha sido grabado a la vez que la imagen (pertenece a la diégesis de la imagen); pero en el otro video se incluye sonido/música extradiegética, música añadida durante post-producción.

El vídeo sin música, transmite fuerza pero de una forma ruda, son explosiones que inclusive podrían asustar al receptor. Sin embargo en el vídeo con música, la relación entre la imagen y el receptor, el vínculo que se crea es mucho mayor. La imagen sigue transmitiendo la fuerza del color, la vivacidad; pero la música, perfectamente editada, se aproxima tanto al sonido intradiegético, pero de una forma tan suave, que permite al receptor envolverse aún más en los colores. Es como una sintonía de color.

Esta relación entre sonido e imagen es prácticamente perfecta. Al eliminar el sonido intradiegético desaparece la violencia de la explosión; y al introducirle la música la unión que va a hacer el receptor entre sonido e imagen es de la suavidad pero a la vez potencia del color, debido a la gran potencia de la música.

En la disyuntiva de elegir entre la imagen y el sonido es imposible tomar un camino. En este ejemplo, sin la imagen apenas tienes La Gazza Ladra de Rossini, y sin el sonido apenas explosiones de pintura. Es necesario el multimedia para que el mensaje se vuelva eficiente. No se debe elegir, imagen y sonido se completan mutuamente.

Cristina Rodríguez Díaz